Cómo combinar los alimentos para adelgazar

por | Enero 20, 2017
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Tal vez seas de esas personas que siguen dietas a diestra y siniestra y cambian de una a otra siempre con el mismo resultado: cero libras perdidas y a veces algunas aumentadas.

Si es así, seguramente todo pasa porque, voluntad y disciplina aparte, no estás escogiendo las dietas indicadas y sólidas que son aquellas que parten de una certera combinación de alimentos con el fin de adelgazar.

Sí, como lees, la clave del adelgazamiento más que en pasar hambre y dejar de comer ciertas cosas, está en el comer de forma sana, a partir de una combinación de alimentos correcta y en cantidades coherentes con nuestras necesidades.

Claves indispensables para cualquier dieta

Cualquier dieta destinada a perder peso debe ser variada y equilibrada más que excluyente.

Las prohibiciones de determinados alimentos en los que supuestamente radican las causas del sobrepeso o la obesidad pueden ser contraproducentes, ya que la clave del problema puede estar en malos hábitos alimenticios.

Por tanto, antes de escoger dieta es importante comprobar con un especialista si se corresponde a nuestras necesidades y si ataca de lleno a nuestros malos hábitos, imponiendo unos nuevos correctos y atemperados a nosotros, y a otros problemas que puedan contribuir a las libras de más como la diabetes, la hipertensión, el colesterol alto, sedentarismo, etc.

Uno de esos malos hábitos, capaz de contribuir no solo a la obesidad, sino también al desbalance de los citados parámetros de la sangre, es la mala combinación de alimentos.

Claves para la combinación de alimentos

Combinar los alimentos para adelgazar no es muy complicado si comprendemos qué nos aporta cada uno y en qué momento del día y cantidades es mejor consumirlos.

Así, tenemos que las verduras son un grupo de alimentos neutro, que puede combinarse con cualquier otro como proteínas y carbohidratos sin temor a que esta mezcla se revierta en un aumento de peso.

Las verduras además son ricas en minerales, vitaminas y nutrientes indispensables, y por si no bastara, contribuyen por su contenido en fibra a darnos una sensación de saciedad que posibilita que comamos menos. Además de todo eso, otro beneficio es que su aporte calórico es bajo.

En definitiva, comiendo verduras nos nutrimos de forma sana, nos llenamos y no engordamos.

Otra clave respecto a cómo combinar los alimentos es que combinaciones como la anterior son indicadas para cualquier comida del día. No podemos saltarnos ninguna y si comemos de forma correcta, los riesgos de engordar serán menores.

Una pauta para los desayunos, teniendo en cuenta que almuerzo y cena se parecen mucho, con la salvedad de que la segunda debe aportarnos menos calorías que la primera, es que deben incluir frutas, lácteos preferentemente descremados para que el aporte de grasa sea ínfimo, y cereales integrales.

Para todas las comidas resulta válido asimismo la prohibición de combinar en una sola proteínas animales de distinto origen. Para que se comprenda mejor, en una misma comida no debemos ingerir carne y queso, huevos y pescado, carne y pescado o cualquier otra combinación de elementos proteicos como esos.

Otros ejemplos de combinaciones

Otros ejemplos buenos de combinaciones de alimentos para adelgazar pueden surgirte a partir de las siguientes pautas:

– Los frutos secos, frutas desecadas, queso, huevos y leche son perfectamente combinables con cualquier cereal o legumbre.

– Todas las verduras pueden juntarse entre sí, preferiblemente en ensaladas, y también con pan de trigo, huevo, aceites, frutas y queso.

– Con respecto al queso, si está fresco podemos tenerlo con pan y cereales, combinación que no hace engordar si la comemos en cantidades racionales.

Una dieta efectiva

Una de las dietas más efectivas y saludables que se basa en los principios de combinar sanamente los alimentos para adelgazar es la dieta disociada.

Mediante esta las personas favorecen su digestión a la vez que evitan subidas de peso, y todo gracias a combinaciones correctas.

Si te pasa por la cabeza indagar más sobre ella para saber si es muy dura o te hará pasar hambre, aquí te dejamos un ejemplo de menú, para disipar cualquier temor.

Desayuno:

Una taza de leche desnatada con copos de cereales.

Merienda:

Un jugo de naranja, pomelo o cualquier otra fruta, preferiblemente cítricos porque tienen menos azúcar y aportan vitamina C y ácido nitroso, que ayudan a metabolizar más rápido.

Almuerzo:

Pasta integral con zanahorias crudas y tomates frescos a modo de ensalada, condimentada con zumo de limón y un poquito de aceite de oliva.

Merienda vespertina:

Una fruta

Cena:

Ensalada de pulpo hervido con vegetales cocidos al vapor.

Nada que temer, ¿verdad?

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