Cuidar nuestra alimentación, abandonar hábitos perjudiciales como
el tabaco o el alcohol, practicar algo de deporte de forma regular y disponer
de tiempo libre para nosotros mismos son los principales factores para estar a
gusto con nosotros mismos y mejorar nuestra calidad de vida, que depende esencialmente
del cuidado de nuestra salud.
Una forma para ayudarnos a conseguirlo es la práctica de deporte.
 |
El ejercicio no es solo una forma para tener un buen tono muscular sino
que además una excelente forma para prevenir enfermedades.
Y si al hábito deportivo le añadimos una alimentación
sana y equilibrada, los resultados son todavía más beneficiosos.
La combinación de deporte y una dieta saludable nos ayuda a lograr
esa sensación de bienestar y a eliminar la tensión y el estrés.
Para ello, son especialmente recomendables los deportes que, en una práctica
regular, permiten aumentar progresivamente la intensidad y ejercitar grandes
grupos de músculos durante al menos una hora. Así, nos encontramos
con ejercicios como correr, caminar, el esquí de fondo, la gimnasia
de mantenimiento, montar en bici, el aeróbic, etc.
|
Nuestro cuerpo tiene la capacidad de almacenar reservas energéticas, que
quemará cuando no las pueda obtener directamente de los alimentos. Las
principales reservas corporales son las grasas y el hidrato de carbono, que se
agota rápidamente a no ser que se mantenga una alimentación adecuada
que compense estas pérdidas.
El organismo obtiene de la alimentación y de las propias reservas corporales
la energía que necesita para desarrollar sus funciones vitales (respirar,
bombeo del corazón..) y los movimientos musculares.
Los alimentos a su vez aportan sustancias nutritivas como hidratos de carbono,
grasas y proteínas, así como vitaminas y minerales, que, sin contener
energía, cumplen otras funciones muy importantes.
Otras sustancias como el agua y la fibra también facilitan un perfecto
funcionamiento del organismo.
Durante el reposo y en ejercicios de más de 20 minutos de duración,
el cuerpo quema principalmente grasas como combustible energético.
En cambio, si los ejercicios son intensos y de corta duración, el cuerpo
consume fundamentalmente hidratos de carbono, que suministran de forma rápida
energía al organismo.
Cuando realizamos una actividad física extra, debemos mantener una hidratación
adecuada.
La deshidratación influye negativamente en el rendimiento físico
y puede llegar a provocar una sensación de mareo. Cuando el ejercicio
tiene una duración menor que una hora, no es necesario beber líquido,
pero si el esfuerzo se prolonga, se aconsejable tomar tres vasos de agua 1 ó
2 horas antes de empezar con el ejercicio, dos vasos 15 minutos antes y un vaso,
cada 20 minutos más o menos durante su desarrollo.
También debemos aumentar el consumo de alimentos ricos en hidratos de
carbono como el arroz, los cereales, el pan, las pastas, frutas, patatas y legumbres.
Aquí te dejamos algunos consejos en relación con la alimentación
y el deporte:
- Si el ejercicio tiene una duración de más de una hora, es recomendable
que cada 60 minutos nos tomemos un descanso para beber y comer algo sólido
que tenga hidratos de carbono, por ejemplo algo de chocolate o galletas. Esto
nos ayudará a mantener mejor el ritmo del ejercicio.
- Si practicamos deporte por la mañana, un desayuno completo es básico.
Este deberá incluir lácteos, cereales y fruta o zumo.
- Si la actividad la practicamos por la tarde, conviene realizar una comida
sencilla y sin demasiadas grasas dos horas antes de empezar.
|