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El fondo de maquillaje es el producto básico y es necesario elegirlo
muy bien.
Para ello es importante analizar tanto el tipo de cutis (si es seco, graso,
etc.) como el tono de la piel: claro, medio o moreno.
La base de maquillaje es uno de los cosméticos que más contribuyen
a tu buen aspecto y por tanto debemos prestarle especial atención. Es
el producto que dará a nuestra cara un aspecto liso y suave. Muchas personas
piensan que el maquillaje estropea la piel, pero es al contrario, protege contra
el medio ambiente, por lo que recomendable utilizarlo a diario.
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El principal objetivo que debe cumplir una buena base de maquillaje
es la de emparejar el color de la piel y disimular las posibles imperfecciones
en el rostro.
La base que podemos utilizar variará dependiendo del tipo de piel.
Así, para pieles normales se recomienda utilizar bases líquidas,
que puedan cubrir la cara formando una fina capa.
Para las pieles más propensas a los granos o al acné juvenil,
las bases más recomendables son las cremosas o en barra, que sirven
para disimular el relieve que producen los granitos. |
La base del maquillaje siempre debe tener en cuenta el color de nuestra
piel, por lo que no deberá ser nunca ni más oscura ni más
clara.
Para ello, aplica tres o cuatro tonos que te parezcan los más adecuados
a lo largo de tu mandíbula y escoge el que parezca haber desaparecido
porque se ha difundido con la piel.
En general, a las mujeres de tez más bronceada, les conviene utilizar
bases con pigmentos amarillos, mientras que a las de tez más blanquecina
les favorecen más los de pigmentos rosados.
Aquí hemos recopilado una serie de consejos para antes de aplicar
la base.
1. Lo perfecto es tener una piel cuidada y suave. Esto es más
fácil de conseguir con el cuidado diario, con una dieta sana y equilibrada,
con mucho agua, protección frente al sol y nada de alcohol ni tabaco.
2. Utilizar un limpiador para la piel suave para dejar el rostro
relajado antes de aplicar la base.
3. Utilizar una crema hidratante ligera, es decir, que no sea
demasiado densa.
4. Aplica poca cantidad extendiendo bien y mezclando. El objetivo
es depositarlo sobre la piel, no arrastrarlo por ella. Si mueves la esponja
haciendo rayas, a la vez que lo aplicas en una zona, te lo llevarás de
la anterior. Lo mejor es hacerlo mediante suaves golpecitos y solo arrastrando
un poco al llegar a la línea del pelo, la mandíbula y en los contornos
de nariz y ojos.
5. Buscar un lugar idóneo para empezar a maquillarte,
con un espejo a una distancia adecuada y suficiente para localizar las zonas
más oscuras de nuestro rostro, normalmente alrededor de los ojos, la
nariz y la boca.
6. Es importante tener luz directa para una buena iluminación.
De hecho, un truco es que la mejor luz para pintarse es con la que luego te
van a ver los demás. Por tanto si te maquillas para salir de día,
lo mejor será la luz natural, mientras que si es para salir por la noche,
la luz blanca de una bombilla será la más apropiada.
7. Para zonas delicadas como el contorno de los ojos, utiliza
la yema de tu dedo anular ya que es la que menos se utiliza y por tanto es la
más suave.
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