Existen multitud de factores que resecan la naturaleza de nuestro cabello, entre
ellos están los tintes, la contaminación, el sol, el estrés,
etc.
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Los cabellos secos son fáciles de detectar al tacto y a la mirada,
resultan ásperos, frágiles y sin brillo, acumulan electricidad
estática, se erizan fácilmente y son difíciles de desenredar.
Una de las causas de los cabellos secos es la herencia genética.
Quien tiene el cabello ondulado padece más de este mal, pues los
rizos dificultan que la grasa del cuero cabelludo llegue a las puntas.
Un cabello seco puede ser debido a un tipo de fibra capilar rizada u ondulada,
que impide que los ácidos aminados se repartan por todo el cabello,
o debido a un abuso de productos decolorantes o de champús agresivos
que destruyen los ácidos aminados del cabello. |
Otro peligro potencial es la alimentación no equilibrada, como la comida
rápida, que puede provocar carencia nutricional.
La prevención es el mejor remedio y comienza por el lavado, evitando
usar agua muy caliente, usando champúes y cremas de enjuagues de calidad
y enjuagándote bien el pelo, para que no queden residuos que hacen que
las hebras se resequen más aún.
Para las personas que opten por alisarse o tintar su pelo, es decir, cualquier
cambio en cuanto al color o textura se refiere, deberá prestar especial
cuidado a su cabello para que no se reseque, realizando estas actividades con
el mayor intervalo de tiempo posible y siempre recurrir a algún tipo
de hidratación para que no existan pérdidas.
No utilices demasiado el secador y evita tenerlo muy cerca del pelo o muy caliente.
No te precipites con las tijeras, los cuidados del cabello para utilizar en
casa son la solución si lo escoges bien adaptado a tu pelo y lo aplicas
regularmente.
Lo importante es que los cabellos secos recuperen un aporte equilibrado de ácidos
aminados de las raíces a las puntas para dar vida y suavidad. Utilizar
un champú adaptado y nutritivo es básico, pero además es
imprescindible aplicar un suavizante o un bálsamo hidratante.
Puedes aclarar con agua fría para cerrar las escamas del cabello y conseguir
que estén más brillantes. Pero antes es importante que el cabello
esté nutrido en profundidad y es necesario aplicar una mascarilla o un
suavizante 2 veces por semana.
Lo que resulta más eficaz es utilizar una mascarilla no grasa, que se
aplique sobre los cabellos secos, masajear el conjunto de la melena y cubrir
con una toalla caliente, un papel de aluminio o un film transparente. Dejaremos
actuar como mínimo 40 minutos o mejor toda la noche. Después de
aclarar la mascarilla, utiliza tu champú y suavizante habitual, y si
es posible, evita el secador
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